Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

¡Señor mío y Dios mío!

Viernes 3 de Julio. 1er Viernes de Mes (Sagrado corazón de Jesús) Santo Tomás, apóstol. Fiesta (rojo)

Del Martirologio Romano

Fiesta de santo Tomás, apóstol, quien, al anunciarle los otros discípulos que Jesús había resucitado, no lo creyó, pero cuando Jesús le mostró su costado traspasado por la lanza y le dijo que pusiera su mano en él, exclamó: «Señor mío y Dios mío». Y con esta fe que experimentó es tradición que llevó la palabra del Evangelio a los pueblos de la India (s. I).

Lecturas
Ef 2, 19-22
Sal 116 (117), 1-2

Evangelio según San Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con los otros discípulos cuando se presentó Jesús resucitado. Ellos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!” Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”.

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”

Dios tiene un designio para cada uno de nosotros que es nuestro comienzo originario. La validez de esta afirmación no es remota ni meramente general. Su contenido está vigente para cada uno de nosotros. Aun cuando exteriormente pueda parecerlo, no hay nadie que exista de modo accidental. Cada hombre es querido. Por lo mismo, son necesitados todos. Para cada uno hay un sentido y una misión en el univerSo. Viviremos tanto más plenamente y seremos tanto más felices cuanto mejor los conozcamos, cuanto más intensamente vivamos la voluntad de Dios y nos identifiquemos con ella. Ahora bien, podemos preguntarnos, ¿cuál es esa voluntad? , ¿qué clase de idea persigue con el hombre? Sobre este particular hay que decir lo siguiente: la voluntad divina tiene su propia idea para cada hombre, cada uno es especial, ninguno es exclusivamente un ejemplarde un producto repetido millones de veces. Cada hombre es un individuo único que no se repite nunca. Dios los quiere a todos en su singularidad irrepetible. Eso significa, por tanto, que no llama a cada hombre sirviéndose de un concepto, que sólo El conoce y pertenece exclusivamente a El. Existe una llamada específica

para cada uno. Viviendo con el corazón despierto y en diálogo en intercambio con Dios, podremos percibir que acaso nos necesita en un puesto aparentemente sin importancia. Sin embargo, en él somos inmensamente importantes. Es preciso recordar que los hombres aparentemente más olvidados e insignificantes del mundo —una mujer joven de Nazaret, pescadores del mar de Genezaret— llegaron a

tener una importancia inmensa. No siempre ocurre lo mismo. Sin embargo, Dios quiere, necesita a cada hombre para que su mundo llegue a ser lo que Él quiere que sea.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

Oración al Sagrado corazón de Jesús
Oh Corazón Santísimo de Jesús; derrama copiosamente tus bendiciones sobre la Santa Iglesia, sobre el Soberano Pontífice y sobre todo el Clero; da la perseverancia a los justos, convierte a los pecadores, ilumina a los infieles y bendice a nuestros parientes, amigos y bienhechores, asiste a las almas del Purgatorio y extiende sobro todos los corazones el imperio de tu amor. Amén.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Inmaculado Corazón de María

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