Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

Viernes 07 de agosto. Feria (Verde) o ML Santos Sixto II, papa, y compañeros, mártires (Rojo) San Cayetano, presbítero (Blanco)

Lecturas:
Nah 2, 1.3; 3, 1-3.6-7
C.R. Deut 32, 35c-36b.39abcd.41

Evangelio según San Mateo 16, 24-28
Jesús dijo a sus discípulos: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga a su Reino.

Los apóstoles regresan de su primera misión y se sienten henchidos de las experiencias vividas y de lo alcanzado. No tienen tiempo suficiente para narrar los resultados de su misión. A su alrededor surge, de hecho, un trabajo tan absorbente que ni siquiera encuentran tiempo para comer: hay hombres constantemente yendo y viniendo. Tal vez esperaran ser alabados por su celo. En vez de ello, Jesús les invita a ir con El a un lugar apartado donde puedan estar solos y descansar. Estimo que es muy conveniente ver la humanidad de Jesús en acontecimientos como éste, pues el Señor no pronuncia siempre palabras de elevada grandeza, ni se consume para arreglar todo lo que hay a su alrededor. Puedo imaginarme formalmente su rostro y entrever el modo de decirles estas palabras. En el momento en que los apóstoles se desviven y, por el celo y la entrega puestos en cosas importantes, se olvidan incluso de comer, Jesús les hace bajar de las nubes diciéndoles: ¡tomaos ahora un rato de descanso! No es difícil percibir el humor sosegado, la amable ironía con que Jesús hace poner a los discípulos los pies en el suelo. En la humanidad de Jesús que transparece en situaciones como ésa se revela su divinidad, se deja ver cómo es Dios. Cualquier género de trajín, también el religioso, es completamente ajeno a la imagen del hombre del Nuevo Testamento. Cuando creemos ser completamente imprescindibles, cuando estimamos que el mundo o la Iglesia dependen de nuestro infatigable quehacer, nos estamos sobrevalorando. Detenernos, aceptar nuestros límites, tomarse un tiempo libre para respirar y descansar son actos de honradez creatural, pues. todos ellos son propios de la criatura hombre. No quiero naturalmente, entonar una alabanza a la pereza. Sin embargo, es necesario introducir una cierta revisión del catálogo de las virtudes tal como se han desarrollado en el mundo occidental. En occidente se considera el trabajo como la única actitud justificable, mientras que la contemplación, la admiración, el recogimiento o el silencio parecen injustificables o, cuando menos, se estiman como actitudes por las que se debe pedir disculpas. Con ese modo de ver las cosas se atrofian, empero, fuerzas esenciales del hombre.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

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