Miércoles 20 de mayo. San Bernardino de Siena, Pbro. Bta. Ma Crescencia Pérez, virgen. F o ML. Blanco
Lecturas
Hch 20, 28-38
Sal 67 (68), 29-30.33-36c
Evangelio según San Juan 17, 1b.11b-19
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo: Padre santo, cuídalos en tu Nombre que me diste para que sean uno, como nosotros. Mientras estaba con ellos, Yo los cuidaba en tu Nombre que me diste; los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.
Así como Tú me enviaste al mundo, Yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.
Con palabras henchidas de una fuerza sublime, San Agustín compara el milagro lingüístico del día de Pentecostés con la Torre de Babel. El Obispo de Hipona ve en ello una representación de lo que en adelante ocurrirá en la Iglesia. La Esposa de Cristo se extenderá por todos los países y lenguas. Dicho de otro modo: la comunidad del amor al Señor abarca a quienes se encuentran lingüísticamente separados. En el Cuerpo de Cristo el milagro de Pentecostés es una presencia permanente, pues el Señor habla todas las lenguas: «¿Por qué no quieres hablar en todas las lenguas? Allí resonaban todas las del orbe. ¿Por qué no puede ahora hablar todas las lenguas aquel al que se le otorga el Espíritu Santo? La capacidad de hablar todas las lenguas fue en aquel momento el signo del otorgamiento del Espíritu Santo a los hombres. ¿Qué dirás a ello, hereje? ¿Acaso que no es otorgado el Espíritu Santo? Si lo es, ¿por qué no hablan ahora todas las lenguas aquellos a quienes les es otorgado? ¿Por qué no se manifiesta ahora en todas las lenguas? Lo hace ciertamente: también hoy se manifiesta en todas las lenguas. La Iglesia no estaba entonces extendida por todo el orbe, por eso los seguidores de Cristo no pudieron hablar a todos los pueblos. Entonces se cumplió en uno algo que era válido para todos. Ahora, el Cuerpo de Cristo habla ya todas las lenguas. Y las que no habla todavía las hablará en el futuro. La Iglesia debe crecer, pues, para expresarse en todas las lenguas. Me atrevo a decir que hablo todas las lenguas. Estoy en el Centro de Cristo; en la Iglesia de Cristo estoy; si el Cuerpo de Cristo habla ya todas las lenguas, también yo estoy en todas ellas: a mí me pertenece el griego, el sirio, el hebreo, lo que es de todos los pueblos, pues estoy en la unidad de todos ellos.» «La Iglesia reúne ahora lo que dispersó la torre de Babel. De una lengua resultaron muchas; no te asombres; eso es obra de la hybris. De muchas lenguas resulta una; no te asombres; eso es obra del amor.» Para San Agustín ser cristiano significa esencialmente formar una unidad de la dispersión, salir de la Torre de Babel, entrar en el aposento de Pentecostés, constituir un único pueblo nuevo a partir de los diversos pueblos de la humanidad.
Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.
