Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

Sábado 06 de junio. Feria o ML (verde-blanco) San Norberto, obispo. Santa María en Sábado. Vísperas de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Lecturas
2 Timoteo 4, 1-8
Sal 70 (71), 8-9.14-15b.16-17.22

Evangelio según san Marcos 12, 38-44
Jesús enseñaba a la multitud: “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Éstos serán juzgados con más severidad”.

Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.

Entonces Él llamó a sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”.

«Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí» (Epístola a los Gálatas 2,20). Ser cristiano es, por su misma esencia, conversión. En sentido cristiano, la conversión no es el cambio de las ideas propias, sino un acontecimiento de muerte: las barreras del yo se rompen, el yo se pierde a sí mismo para encontrarse de nuevo en un sujeto más excelso que transforma cielo y tierra, pasado, presente y futuro, y en el que la misma verdad hace escala. Este «yo que se niega a sí mismo» es la alternativa cristiana al nirvana. O, como también podríamos expresarlo: el Espíritu Santo es la referida alternativa. El es la fuerza de la apertura: y de la fusión en el nuevo sujeto que llamamos Cuerpo de Cristo o Iglesia. En ello se pone de manifiesto, igualmente, que reunirse no es un fenómeno útil. Sin el valor de la conversión, sin dejarse triturar al modo del grano de trigo, no es ello posible. El Espíritu  Santo es fuego. Quien no quiere ser quemado no debe acercarse a El. Mas, en ese caso, debe saber también que se hunde en la soledad mortal de un yo clausurado. Por eso, intentar construir una comunidad al margen del fuego no podrá ser, a la postre, más que juego y apariencia vacía. «Quien está cerca de mí está cerca del fuego». Son palabras extrabíblicas de Jesús transmitidas por Orígenes, que aluden a  la conexión entre Cristo, el Espíritu Santo y la Iglesia.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

Inmaculado Corazón de María

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