Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza.

Sábado 20 de junio. Feria o ML. santa María en sábado.Nuestra Señora del Consuelo.

Lecturas
2 Cró 24, 17-25
Sal 88 (89), 4-5.29-35

Evangelio según San Mateo 6, 24-34

Dijo Jesús a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido?

Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros y, sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

No se inquieten entonces, diciendo: “¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?” Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.

Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Sin Dios el hombre se marchita. Ahora bien, si dejamos de dirigirnos a El, podemos decir que estamos sin Dios. La oración no es, pues, un deporte privado propio de almas débiles que no necesitarían practicar quienes no precisaran un refugio semejante. La oración concierne de modo esencial al futuro del hombre y a su humanidad, pues si el hombre no sale de sí a buscar a Dios, se convierte en un ser pequeño y limitado. Sus órganos esenciales se agostan y su alma se torna más tosca e indiferenciada. Al final, queda incapacitado para amar a los demás e, incluso, para amarse a sí mismo. «Los hombres sólo pueden amar si llevan a Dios dentro de sí.» Unicamente viendo a Dios en los demás, en medio de sus fragilidades, podemos seguir siendo hombres. Mas ¿cómo podemos ver a Dios si no lo conocemos? Pero ¿cómo conocerle si no tenemos contacto con El, si nos olvidamos de hablarle? Tenemos que practicar la conversación con Dios y descubrir, por encima de cualquier conocimiento lingüístico, la suprema posibilidad del lenguaje: hablar con Dios. Para ello es preciso que nos dejemos guiar por las oraciones modeladas por la cristiandad. Como ejemplo quisiera indicar una oración que amo sobre todas las demás, pues, a mi juicio, es el fundamento y centro íntimos de toda otra oración posible. Me refiero a la invocación nuestro!» de la que procede cualquier otra oración y en la que todas ellas se apoyan.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

Inmaculado Corazón de María

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