Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”.

Lunes 06 de julio. Feria o ML Santa María Goretti, virgen y mártir. Santa Nazaria Ignacia March Mesa, virgen. (verde-rojo-blanco)

Lecturas
Os 2, 16.17b-18.21-22
Sal144 (145), 2-9

Evangelio según San Mateo 9, 18-26
Se presentó a Jesús un alto jefe y, postrándose ante Él, le dijo: “Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá”. Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos. Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré sana”.

Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó sana.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: “Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de Él. Cuando hicieron salir a la gente, Él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. Y esta noticia se divulgó por aquella región.

La disposición a soportar el sufrimiento es un elemento esencial de la fe, pero también lo es el valor para luchar. No faltan hombres que aseguran que la fe debiera ser protesta y resistencia contra el poder de este mundo. Mas cuando se observa con más detenimiento la situación, se aprecia que, en la mayoría de los casos, esos grupos quieren exclusivamente tener un amplificador, un altavoz para su griterío y el de su facción. Muy distinta es la situación de la Iglesia cuando se opone a los verdaderos poderes y a los auténticos pecados de esta época. Cuando denuncia la descomposición del matrimonio, la destrucción de la familia, el asesinato de niños no nacidos, la deformación de la fe, la Iglesia nos presenta súbitamente a otro Jesús, pues, al parecer, Cristo habría sido exclusivamente misericordia, lo habría comprendido todo y no habría hecho nunca daño a nadie. La consigna está formulada: no debemos ser cristianos a costa del ser humano, entendiéndose en este caso por ser humano lo que gusta a cada uno. Ser cristiano debe ser tal vez un amable suplemento por el que no debe ser preciso pagar nada. El Jesús real era de otro modo. En El hay ciertamente palabras de una gran ayuda y de una generosidad protectora. Mas también son suyas palabras como éstas: «No he venido a traer la paz, sino la espada» (Mt 10,34). En Jesucristo existe una oposición a la comodidad de la falsedad y la injusticia, una superioridad de la verdad sobre él mero y cómodo acuerdo de unos con otros que, a la postre, conduce al poder de la injusticia y al dominio de la mentira. Por palabras de ese tipo, que continúan resplandeciendo en la historia con toda su grandeza y han animado la resistencia de la verdad contra la comodidad y la degradación del hombre, fue conducido el Señor a la cruz. Un Jesús que se hubiera limitado a comprenderlo todo no hubiera sido crucificado.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

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