Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

“Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”

Sábado 25 de julio, Fiesta (Rojo) – Santiago, apóstol. Santa María en sábado.

Del Martirologio Romano
Solemnidad del apóstol Santiago, hijo del Zebedeo y hermano de san Juan Evangelista, que con Pedro y Juan fue testigo de la transfiguración y de la agonía del Señor. Decapitado poco antes de la fiesta de Pascua por Herodes Agripa, fue el primero de los apóstoles que recibió la corona del martirio. (s. I)

Lecturas
2 Cor 4, 7-15
Sal125 (126), 1-6

Evangelio según San Mateo 20, 20-28
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?” “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”.

Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así.

Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

«Jedermann» 15 . Esta es la historia de un hombre inmensamente rico, no completamente malo en sí mismo, pero que aplaza el amor a Dios y al prójimo hasta los días de la vejez. De momento quiere sólo vivir, vivir, vivir… Su riqueza parece ser una llave para todas las puertas. Sin embargo, en medio de un banquete la muerte pone su mano sobre él y lo llama a su último camino. Jedermann busca ahora compañía desesperadamente. La amante no puede ni quiere ir con él. Sus amigos tampoco. Su dinero, en el que tanto había confiado, se torna ahora una cruel ironía y se burla de él. En el momento decisivo, en el último

Dejamos sin traducir esta palabra, porque en ef texto aparece como título de una obra. Con ella se designa tanto a’ su protagonista, cuanto a los hombres todos (de ahí el título Jedermann, «cada uno», «todo el mundo»), cuya situación sería la del personaje en cuestión. (N. del T.)

trayecto está completamente solo. Nadie puede ayudarle. ¿O sí? Entonces aparece una figura amable de mujer, pero completamente contrahecha. Una y otra vez intenta desesperadamente levantarse y dar algunos pasos. Mas entonces le ocurre lo mismo que al hombre en los Hechos de los Apóstoles. La mujer, cuyos huesos no tienen fuerza alguna, se desploma. No puede mantenerse en pie ni caminar. Esta buena pero débil mujer son sus buenas obras, que lo protegen y podrían apoyarlo en su proceso ante el juez. Mas, en realidad, no pueden hacerlo. De ese modo, Hugo von Hofmannsthal, el poeta de Jedermann, pone de manifiesto a su personaje y a todos nosotros, que también somos Jedermann, un reflejo de nuestro hombre interior. Así eres tú también nos dice el poeta, así eres por dentro. Si alguna vez miramos en nuestro interior con ojos despiertos podremos percibirlo. Con demasiada frecuencia hemos sido incapaces de aprender el verdadero caminar y el auténtico mantenerse en pie. El hombre interior está atrofiado e impedido. Somos impotentes en nuestro interior porque vivimos exclusivamente hacia fuera. Aun cuando no lo supiera, Jedermann, que rebosaba salud y vida, era un completo impedido como hombre interior. Por intentar apoderarse de la vida entera descuidó vivir la verdadera vida. Luego aparece en escena una segunda figura de mujer que enseña a rezar al agonizante Jedermann. La fe ayuda a las obras a levantarse. Apoyadas en la fe las obras pueden caminar. El propio Jedermann puede hacerlo —puede recorrer el auténtico, el’ verdadero camino—. La fe le da la fuerza de Cristo: la que Jedermann es incapaz de procurarse por sí mismo.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

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