Inmaculado Corazón de María

Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Tu palabra es una lámpara para mis pasos y una luz en mi camino.

Lunes 15 de junio. Feria (verde). Santa María Micaela

Lecturas
1 Rey 21, 1-19
Sal. 5, 2-3a.5-7

Evangelio según San Mateo 5, 38-42
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

¿No es excesivo imaginarse que rociar a un hombre con un poco de agua de ser existencialmente decisivo para él? ¿No lo es igualmente la imposición de manos por parte del obispo que llamamos confirmación? ¿O la unción con el santo óleo, que es dada por la Iglesia como último acompañamiento al enfermo moribundo? Los mismos sacerdotes empiezan a preguntarse a veces si la imposición de manos del obispo que se llama orden sacerdotal puede significar el vínculo irrevocable de una vida hasta sus últimos momentos, o sobre si no se exagera con ello la significación del rito, al que a fin de cuentas no se puede subordinar la existencia, nueva cada día, con un futuro siempre abierto, con sorpresas y situaciones que se agolpan cada vez de modo diferente. La idea de señal imborrable, que ese sacramento imprime al alma, le parece al hombre de hoy un género de filosofía mística singularmente extraño. La existencia es para él algo permanentemente abierto que crece tomando decisiones y que ningún rito puede sellar para siempre. Como es natural, ideas semejantes a ésas se oponen igualmente a la concepción sacramental del matrimonio. Ni siquiera la Eucaristía supone una excepción a una pregunta semejante. ¿Qué debemos decir sobre todo ello? ¿Es cierto que la subsistencia de los sacramentos en nuestro tiempo no es nada más que una concesión al pasado? ¿Qué hace verdaderamente quien celebra los sacramentos de Jesucristo? Quien entra en la Iglesia y celebra los sacramentos no lo hace, si entiende adecuadamente lo que ello significa, porque piense que el Dios espiritual precisa medios materiales para llegar al espíritu del hombre, sino porque sabe que, como hombre, sólo puede encontrarse con Dios de modo humano. Ahora bien, de modo humano significa según su humana naturaleza, de acuerdo con su corporalidad e historicidad. Por lo demás, lo hace también porque sabe que, como hombre, no puede disponer cuándo, cómo y dónde ha de mostrársele Dios, porque es consciente de que es él el que recibe y necesita el poder otorgado, que no se puede producir arbitrariamente y que representa el signo de la libertad soberana de Dios. Él determina por sí mismo su modo de presencia.

Ratzinger, J. (2021). Cooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año (Vol. 201). Ediciones Rialp, SA.

Inmaculado Corazón de María

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba